Desconectarse para conectarse

“Nada está perdido si tienes el valor de aceptar  que todo está perdido y hay que empezar de nuevo”

Julio Cortázar

Fotografía por Toa Heftiba en Unsplash

Vivimos en una constante conexión: con el trabajo, con las redes sociales, aparatos móviles y pantallas. Sentimos que si nos detenemos podemos perder algo (información, notificaciones, mensajes, correos) sin darnos cuenta de que mientras más nos enchufamos a eso, más nos desenchufamos de nosotros mismos.

Ya no sabemos cómo escuchar a nuestra intuición ni a nuestros cuerpos. Los dolores de cabeza, la acidez, el reflujo, la ansiedad y la depresión. Todas son maneras en las que nuestro ser interior nos está intentando decir algo, pero nos hemos olvidado cómo escucharlo.

He visto y he vivido en carne propia cómo las redes sociales nos acercan a las personas que tenemos lejos, pero nos alejan de los que tenemos cerca. Si nos ponemos a pensar, hemos caído en sus redes muy fácilmente, y les hemos entregado el poder de controlarnos sin siquiera darnos cuenta. Creemos ser seres independientes y originales, pero en realidad somos fácilmente influenciables y respondemos a aquello a lo que ponemos nuestro enfoque.

El dilema de las redes sociales

Fotografía por dole777 en Unsplash

Pensemos en cómo nos sentimos luego de horas conectados a Facebook, Instagram o TikTok. ¿Nos hace sentir bien, con energía? ¿Mejora nuestra calidad de vida o nos reta a ser mejores? Contestar con honestidad a estos cuestionamientos nos hará acercarnos a lo que realmente queremos de la vida, a nuestra realidad. Quizás diferentes personas lo usen para diferentes fines, pues muchos lo ven como una plataforma para hacer crecer sus negocios, y eso está bien. Pero cuando lo utilizamos para desconectarnos de nuestro entorno, de nuestra realidad, allí es donde reside el problema.

Reflexión

Como dije al principio, hablo por experiencia propia. Antes disfrutaba realizar distintas actividades (leer, escribir, bailar) y he visto cómo se ha reducido exponencialmente el tiempo que dedico a eso y se ha incrementado el que le dedico a las redes sociales. Ese desbalance es el preocupante, pues quiere decir que no estoy destinando suficiente tiempo a lo que realmente debería.

Por eso -y para terminar- dejo las siguientes preguntas para ser respondidas de forma honesta. Pueden compartir la respuesta en los comentarios, o con alguien con quien puedan ser sinceros con este tema:

¿De qué me debo desconectar?

¿A qué debo conectarme?

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